UN POEMA DE MARUJA FALENA

La vuelta

a Tomás Seral y Casas

 

Llegaba cuando moría

la tarde malva y grosella,

llegaba sola, muy sola,

sin que nadie la trajera.

Sombras traen sus ojos tristes

--sus ojos de agua de niebla--.

Afilaba sus cuchillos

un viento de indiferencias.

Y, con las niñas, la luna

bordaba circunferencias.

Ella, con miedo y amor,

se acercó a la más pequeña.

¡Aquellos ojos! ¡la voz!

y los labios... ¡eran... eran...!

Nada dijo. Se perdió

con su pena en la calleja.

Un sollozo se enroscaba

en la torre de la iglesia.

Afilaba los cuchillos

un viento de indiferencias

para matar otras tardes,

tardes de malva y grosella.

 

de Rumbo (Zaragoza, 1935)

07/12/2006 15:58

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